3ª ETAPA: EN EL DESIERTO DEL THAR (DÍAS 17 y 18)

 

 

Día 17.- Sábado 16 de Agosto: Jodhpur-Jaisalmer (295 Km., 6 horas)

 

Por la mañana nos iremos a Jaisalmer en pleno desierto del Thar. Hay dos opciones para llegar a Jaisalmer, una mas corta dirigiéndonos directamente a Pokharam, y otra mas larga pasando por Osiyan, Phalodi y Pokharam. Osiyan podría ser digno de verse, ¡HAY QUE OPINAR!. Al llegar a Jaisalmer no hay que perderse la puesta de sol desde la fortaleza. A la llegada nos acomodaremos en el hotel Fort Rajwada de 4 estrellas.  

Osiyan**: Es una pequeña localidad del desierto, a unos 65 km al norte de Jodhpur, siguiendo desde Mandor en dirección a Phalodi. Este oasis fue un importante enclave religioso y cultural en época medieval, y alberga un importante conjunto de templos hinduistas y jainíes del período gurjara-pratihara (805-1036). Los templos más famosos, aún abiertos al culto, son el hinduista de Sachiyamata y el jainí de Mahavira.

El templo de Sachiyamata es del siglo XII; se encuentra en lo alto de una colina a la que se sube por una amplia escalinata. Consta de deambulatorio, una sala de reunión y un pórtico El shikhara más grande, rodeado de otros dos de menor tamaño, presenta decoración de bajorrelieves en la base. El mandapa está cubierto por una pequeña cúpula sostenida por pilastras con esculturas de bailarinas celestiales. Una inscripción del siglo XII reza que muchas esculturas del templo las donó un banquero llamado Gayapala.

El templo de Mahavira, dedicado al fundador del jainismo, se edificó en el siglo VIII, durante el reinado de Vatsaraja, aunque ha sufrido distintas modificaciones a partir del siglo X, pues ha estado siempre abierto al culto. Las pilastras labradas y los detalles decorativos recuerdan a los de los templos Dilwara de Mount Abu.

El templo de Sachiyamata está rodeado por cuatro templos dedicados a Vishnu y uno a Harihara, manifestación de Shiva y Vishnu bajo una sola forma. Este último consta de un templo central rodeado de cuatro templetes menores en muy mal estado de conservación. Cada templete presenta un pórtico sostenido por pilastras labradas. Sobre una plataforma elevada hay un segundo templo dedicado a Harihara. La plataforma está espléndidamente decorada con un friso interrumpido por nichos salientes muy decorados. La parte superior del templo está destruida y falta el amalaka. En las paredes hay hornacinas con estatuas de diversos dioses. Se pasa a la sala principal por un pórtico sostenido por pilastras decoradas. Las entradas al templo revelan la maestría de los escultores del período pratihara: a ambos lados de las puertas hay naga enrolladas con manos que parecen sostener el edificio, y en la parte inferior relieves de Ganges y Yamuna, los dioses de los dos ríos sagrados.

En el tercer templo dedicado a Harihara sólo hay decoraciones a la entrada y en la parte inferior del santuario principal. El mandapa se prolonga en tres balconadas, la del centro con escalinata. El techo es curvo, coronado por tres losas cuadradas y un amalaka con acanaladuras. En el plinto del templo principal y el friso del muro exterior hay espléndidos bajorrelieves, con cinco nichos a cada lado que cuentan con estatuas de dioses; en la parte de atrás, la del centro representa a Trivikrama con una pierna levantada.

A unos 50 m del templo de Mahavira se encuentra el templo de Surya. Templo, mandapa y pórtico se hallan en mal estado de conservación. La puerta está decorada con un naga enrollado y en el arquitrabe hay una imagen de Garuda, el vehículo de Vishnu mitad hombre mitad pájaro, y nichos más pequeños con imágenes de Ganesha, Brahma, Vishnu, Shiva y Kubera y por encima un friso con un navagraha, representación simbólica de los nueve planetas. La gran cabeza sin cuerpo es Rahu, demonio responsable de los eclipses de luna. Los nichos de la pared exterior del templo contienen imágenes de Surya y Ganesha; a los cuatro lados hay imágenes de Shiva en su aspecto terrible Los protectores de los puntos cardinales y colaterales se hallan colocados en las direcciones correspondientes.

 

POKHARAN: Esta interesante ciudad-cuartel situada a las puertas de Jaisalmer era un puesto avanzado del reino de Jodhpur. Tiene un pequeño fuerte y varios chhatris o cenotafios. La arenisca de Pokharan -a diferencia de la de Jaisalmer, que es amarilla, es de color rojo oscuro. A escasa distancia de esta fortaleza medieval, el Gobierno indio realizó en 1974 sus primeros ensayos nucleares y los últimos y mas irritantes para la opinión pública el 11 de Mayo de 1998 (tres explosiones de 20 kilotones a 200 metros de profundidad en el desierto, 20 Km. al norte de Pokharan). Este hecho está relacionado, curiosamente, con una leyenda del Ramayana, según la cual Rama colocó en su arco una terrible flecha que generaba muchísimo calor -una especie de misil atómico-, con el fin de secar los mares que bañaban Sri Lanka. Persuadido por los dioses para que no lo hiciera, Rama lanzó el proyectil sobre el antiguo río Saraswati. La gran explosión que produjo el impacto, secó el río y convirtió toda la región en un desierto. ¡Ahí es ná!

   

 

Día 18.- Domingo 17 de Agosto: En Jaisalmer (La ciudad dorada). No se sabe si es dorada, por el resplandor que se desprende de sus construcciones de adobe, o bien por las excepcionales puestas de sol que la envuelven.

 

Por la mañana haremos el tour de la ciudad. Los rayos dorados del sol, los coloridos adornos locales, las mayestáticas fortalezas y mansiones, la extremadamente fascinante artesanía, las havelis Rajputas. Todas estas cosas hacen que Jaisalmer sea un lugar de obligatoria visita en el Rajastán. Además, una visita al Fuerte Jaisalmer (el Segundo mas antiguo del Rajastán después de Chittorgarh), a la Patwon ki Haveli, (la haveli mas grande de Jaisalmer), los Templos Jainistas impregnados de sabor religioso, mientras que las havelis Salim Singh y Nathmal nos dan la mejor idea de la arquitectura haveliana de la ciudad.

 

El escudo de armas de Jaisalmer contiene un fuerte y un brazo desnudo que sostiene una lanza rota porque, como señaló Rudyard Kipling «La leyenda dice que “Jeysulmir” (fijaros en la forma en que escribían Jaisalmer los británicos) fue humillada en una ocasión por un caballo con una lanza mágica». Un halcón que  es el símbolo de Durga, patrona de la dinastía. Y unos antílopes salpicados

de monedas de oro, homenaje a los banqueros de de Jaisalmer.

 

Bhawani, cuyo templo fue construido por Bhointia Pol, es la diosa de la guerra. Los guerreros Bhatti buscaban su bendición antes de partir para la guerra y, sí lograban regresar con vida, acudían de nuevo a ella para demostrarle su agradecimiento. Su ensordecedor grito de guerra era «Jai Bhawani» («Victoria para Bhawani»).

 

La ciudad fortificada medieval de Jaisalmer       se alza sobre los remotos desiertos de Rajastán, como una población situada en el fin del mundo. Según la mitología, tras la épica batalla de Mahabharata, Krishna y Arjuna llegaron a este lugar para celebrar una ceremonia. Krishna profetizó que un descendiente del clan de los Yadava fundaría algún día un glorioso reino en ese desierto. Entonces, golpeó con su disco una roca de la que comenzó a brotar agua.

En el siglo XII, Rao Ajizal, un principe no heredero Bhatti-rajputa, llegó a la gran roca triangular donde se encuentra ubicada Jaisalmer actualmente. Allí encontró aun eremita que le dio su bendición y, al saber que Rao Jaisal descendía de los Yadava, le mostró la profecía de Krishna grabada en una roca. Rao Jaisal, movido por ese hecho, decidió trasladar su capital a este lugar desde la vecina Lodurva, a pesar de que el eremita profetizó también que la nueva capital sería saqueada dos veces y media. El gran fuerte, probablemente el segundo más antiguo de Rajastán, después del de Chittorgarh, se construyó en 1156. Jaisalmer estaba situada en plena ruta de las caravanas que transportaban especias, seda y frutos secos a los emporios de Delhi, en el este, y Gujarat, en el sur. Gracias a ello se convirtió en una ciudad sumamente próspera. Los príncipes Bhatti de Jaisalmer eran conocidos como los «lobos del desierto».

 

«DOS SAQUEOS y MEDIO»: En 1294 tuvo lugar el primero de los «dos saqueos y medio» de Jaisalmer que profetizara el ermitaño. Cuando los príncipes de Jaisalmer tendieron una emboscada y capturaron una caravana de tres mil caballos y mulas perteneciente al sultán Ala ud-Din Khilji de Delhi, éste realizó una incursión de castigo sobre Jaisalmer y el asedio duró supuestamente ocho días. Finalmente Jaisalmer cayó, no sin que antes 24.000 mujeres realizaran el jauhar saltando sobre las llamas para no ser capturadas por el enemigo. El segundo saqueo tuvo lugar poco después, cuando uno de los príncipes de Jaisalmer se llevó el mejor corcel del sultán Firoz Shah de Delhi. Nuevamente las mujeres del fuerte realizaron eljauhar. El tercero, el «medio saqueo» de la antigua

profecía- fue el más curioso de todos. En el siglo XVI, un cabecilla de los vecinos Patina utilizó contra Jaisalmer la estrategia del caballo de Troya, introduciendo en su fuerte un séquito de palanquines que supuestamente transportaban a las damas de la corte, pero que en realidad ocultaban un ejército de guerreros. Entablóse una feroz batalla cuerpo a cuerpo y, cuando parecía que los defensores estaban definitivamente perdidos, el Rawal (Rajá) de Jaisalmer mató a todas sus mujeres con su propia espada, pues no había tiempo para un jauhar. El sacrificio resultó en vano porque, poco después, llegaron refuerzos y los atacantes fueron derrotados.

 

FIN DE LAS HOSTILIDADES: En el siglo XVI, los maharawals (maharajás) de Jaisalmer fueron atacados en varias ocasiones por los mogoles, pero resistieron valerosamente. Finalmente, sin embargo, en la década de 1650, Rawal Sabal Singh (1651-1661) reconoció la soberanía de Delhi y, con el fin de las hostilidades comenzó una nueva era de prosperidad para Jaisalmer. Fue también una era de brillante actividad arquitectónica, durante la cual los acaudalados mercaderes de la ciudad, así como los propios maharawals, emplearon sus vastas riquezas en la construcción de exquisitas haveli y palacios.

 

EL DOMINIO BRITÁNICO: En el siglo XIX Jaisalmer había caído ya bajo la influencia británica, siendo uno de los últimos reinos rajputas en firmar un tratado con el Reino Unido. El coronel James Tod -famoso investigador de la civilización rajputa y autor de Annals and Antiquities of Rajasthan- fue enviado allí en calidad de representante político británico. Resulta curioso comprobar cómo durante este periodo la remota y pequeña Jaisalmer figuró brevemente en el ámbito de la geopolítica internacional. Cuando el imperio ruso intentaba conseguir el anhelado acceso a los cálidos puertos marítimos del océano Indico, la posesión de Jaisalmer resultó, para los británicos, «de vital importancia, dándonos el control del acceso menos impracticable a la India».

 

POLÍTICA DE INTRIGAS: A comienzos siglo hubo en la corte de Jaisalmer una serie de conspiraciones protagonizadas por los maharawals y por sus poderosos primeros ministros hereditarios, los Mehta. Swarup Singh Mehta fue mandado decapitar por un príncipe de Jaisalmer por haber insultado a este a causa e una deuda contraída con él. Le sucedio su hijo, Salim Singh, quien secretamente juró vengarse de la familia del Rawal. Salim Singh se convirtió en un tirano estilo Borgia que arruinó tanto al Rawal como al propio reino de Jaisalmer, y finalmente fue asesinado a puñaladas. Era tan odiado por todos que se cuenta que “ante el temor de que se recuperase de sus heridas, su mujer lo envenenó”.

 

JAISALMER HOY: Jaisalmer, incluso hoy en día, tiene un sabor auténticamente medieval. La mayor parte de la ciudad se encuentra dentro de las gruesas murallas del fuerte, que mide 453 m de largo por 271 m de ancho, y un paseo por sus calles es casi como meterse en las páginas de Las mil y una noches. Durante mil años la ciudad prosperó gracias a su estratégica situación en la ruta de la caravana principal que se dirigía hacia Afganistán. Según la leyenda, Marco Polo se detuvo aquí de camino hacia China. En el siglo XIX, sin embargo, con la llegada de los británicos y su nuevo sistema de concesiones, y con la apertura de puertos como Bombay, el comercio de las caravanas y, consiguientemente, la importancia de la ciudad decayeron. Tras la guerra de 1965 entre la India y Pakistán toda la zona se convirtió en una importante base militar. En la actualidad la economía de Jaisalmer depende principalmente de la ganadería (camellos, ovejas y vacas). Pero, con la apertura del nuevo Canal de Indira Ghandi, la agricultura transformará probablemente el paisaje desértico. Además, hay expectativas de encontrar grandes reservas de gas natural bajo las dunas del desierto. No obstante, esta región es increíblemente árida. A veces no llueve durante cinco años seguidos. Se dice que a los niños, que en algunos casos no han visto nunca la lluvia, les asusta la idea de mojarse con el primer chaparrón. Pero la dureza del desierto tiene una extraña belleza, y las excursiones en camello constituyen una experiencia que vale la pena vivir. Jaisalmer, hasta los últimos tiempos, siguió siendo uno de los reinos de Rajastán más aislados del mundo exterior: hasta 1958 no hubo una carretera propiamente dicha que llegara a Jaisalmer, y la primera línea de ferrocarril no se creó hasta 1968, Sorprendentemente, Jaisalmer sigue estando poco influido por el progreso, a pesar de tener aeropuerto y de tener ya una relativa accesibilidad por tierra. El mejor momento para venir es durante las espectaculares fiestas anuales del desierto, que se celebran en febrero, cuando los bailarines, músicos, titiriteros y otros artistas (entre los que hay individuos que caminan sobre el fuego o se tragan espadas) acuden a Jaisalmer procedentes de todo Rajastán.

 

EL FUERTE DE JAISALMER: El fuerte de Jaisalmer parece un gigantesco castillo de arena o el escenario de una película como Beau Geste. Realmente es el fuerte más impresionante del desierto; desde la cima del monte Trikuta, donde se construyó hace más de ochocientos años, se divisan kilómetros y kilómetros de paisaje. Uno de los aspectos más llamativos del fuerte es su color: sus gruesas murallas de arenisca son de color rojizo durante el día y adquieren un sorprendente matiz dorado cuando se pone el sol. Cuando Satyajit Ray, el famoso director de cine indio, lo vio por primera vez, decidió rodar una película titulada Sonar Qila (El fuerte dorado), una encantadora fantasía sobre un tesoro custodiado por un pavo real. El fuerte se halla sobre una colina triangular de 76 m de altura y está rodeado por una gruesa muralla almenada de más de 9 m de alto, reforzada con noventa y nueve baluartes, la mayoría de los cuales se construyeron a mediados del siglo XVII. Curiosamente, en la construcción de estas murallas no se utilizó argamasa. Se hicieron enteramente con enormes bloques de piedra unidos sin   mortero. Antiguamente toda la ciudad de Jaisalmer estaba situada dentro de las murallas del fuerte, pero, en el siglo XVII, parte de la ciudad se trasladó al exterior, a la zona resguardada del viento por la colina y por el propio fuerte. No obstante, la mayoría de sus habitantes siguen viviendo dentro del fuerte, convirtiéndolo en una especie de museo viviente. Pasear por él al anochecer es como introducirse en una máquina del tiempo y retroceder hasta el siglo XIV.

 

Se entra al fuerte por una empinada cuesta pavimentada con enormes baldosas, a través de cuatro puertas grandísimas, pasando junto a una segunda muralla que corre paralela a la exterior y alcanza la mitad de su altura. Al franquear la puerta interior, Hawa Pol («puerta de los vientos»), así llamada por la agradable brisa que suele correr por ella, desembocamos en la espaciosa plaza de Chauhata. Este es el corazón del fuerte. Enfrente se encuentran los palacios de los maharawals. A la izquierda hay unas escaleras de mármol coronadas por un trono de mármol blanco, donde solía sentarse el maharawal para dar audiencia o pasar revista a las tropas. Este era el mismo lugar donde las mujeres realizaban el jauhar, arrojándose a las llamas en grupo. A un lado de la plaza se encuentra el pozo de Rao Jaisal, donde el sabio Eesul le enseñó supuestamente la profecía de Krishna grabada en una roca.

 

PIEDRAS ARROJADIZAS: El coronel Tod, que era el representante político británico en Jaisalmer, escribió que “el fuerte tenía muy pocos cañones instalados”. Las defensas se reforzaban con enormes piedras redondas colocadas a lo largo del adarve para arrojarlas sobre el enemigo durante los asedios.

 

PREVISIÓN METEOROLÓGICA: El curioso artefacto situado sobre el fuerte se usaba para predecir el tiempo en Jaisalmer. Todos los años, un día del mes de abril se arriaba una bandera en su centro porque se pensaba que la dirección del viento determinaba el tiempo para todo el año. Si soplaba del este, por ejemplo, auguraba un buen monzón, pero si soplaba del norte significaba que iba a haber sequía.

 

MANUSCRITOS ANTIGUOS: Entre los raros y antiguos manuscritos del templo de Sambhavnath se encuentra un manuscrito del siglo XI redactado por Dronacharya uno de los grandes rishi (sabio).

 

HUELLAS DE MANOS: Las piedras sati señalan todas las reinas de un fuerte que han realizado ese sacrificio, inmolándose en la pira funeraria de sus maridos. Antes de abandonar la casa de su marido por última vez, la viuda solía estampar la huella de su mano en el pilar de la entrada como recuerdo de su lealtad.

 

LOS PALACIOS: Al entrar en el palacio nos damos cuenta de que en realidad se trata de un laberinto de palacios comunicados, el más antiguo de los cuales es el JUNI MAHAL, que data de principios del siglo XVI. RANG MAHAL, construido en el siglo XVIII, es especialmente interesante por sus numerosos frescos (observe las escenas antiguas de Jaisalmer, así como las de Jaipur y Udaipur) y por el magnífico enrejado que a primera vista parece una celosía de madera, pero que en realidad está hecho de piedra maciza. Igualmente interesante es SARVOTTAM VILAS -ligeramente anterior-, con sus ladrillos azules y sus mosaicos de cristal. También encontraremos algunos detalles graciosos en el palacio, como por ejemplo una farola del siglo XIX que hay en la ciudadela, fabricada por la Pan American Light Company de Warren Street, en Nueva York, la cual está incongruente mente situada aliado de un artilugio medieval para predecir el tiempo y de la bandera real de Jaisalmer.

 

TEMPLOS JAINÍES: Dentro del fuerte hay también varios templos jainíes que datan del siglo XII. Los más interesantes son los templos de Rishabhdevji y Sambhavnath. El templo de Rishabhdevji tiene unos espléndidos arcos torana sobre la entrada y un llamativo grupo de tirthankara con ojos diamantinos que relucen en la oscuridad. Al lado se halla el templo de Sambhavnath, en cuyo sótano hay una fabulosa biblioteca que contiene algunos de los manuscritos más antiguos y raros de India, que se remontan hasta el siglo XI. Tradicionalmente, todos los hogares de Jaisalmer tienen unos arcos torana sobre la puerta. Se colocan sobre la casa de la novia y no se quitan jamás. El novio, al entrar en la casa por primera vez montado en su caballo, toca el torana con la espada para indicar que, si es necesario, se llevará a la novia por la fuerza.

 

LA PUERTA DE LA CORTESANA: Telia, la hermosa cortesana de un príncipe, construyó la puerta que conduce al lago Gadsisar de Jaisalmer. La familia real se sintió      enormemente ofendida por su descaro y amenazó con destruir la puerta. La astuta Telia instaló de inmediato sobre ella un templo consagrado a Krishna para que nadie pudiera derribarla.

 

LAS HAVELI DE JAISALMER:

 

Uno de los aspectos más notables de Jaisalmer son las haveli o mansiones construidas por los ricos mercaderes y los nobles en el siglo XIX. Son famosas por sus fachadas de arenisca exquisitamente talladas: la habilidad en la talla no es superada siquiera por los complejos enrejados de mármol del Taj Mahal. Los silavats (talladores en piedra) de Jaisalmer son famosos por su increíble habilidad. El célebre director de cine Satyajit Ray menciona una taza de arenisca que le enseñó el maharawal durante una visita al palacio, la cual estaba tan finamente tallada que flotaba en el agua. «Era realmente mágico, y no pudimos hacer otra cosa que aplaudir».

 

PATWON KI HAVELI: La haveli más grande y elaborada es Patwon ki Haveli («mansión de los mercaderes de brocados»), construida en 1805 por Guman Chand Patwa, comerciante y banquero que poseía trescientos centros comerciales entre Afganistán y China. Las obras de este elegante edificio de cinco pisos, construido para sus cinco hijos, duraron cincuenta años. Está situado en la quietud de un pequeño callejón sin salida, detrás de una altiva puerta con arcos. Toda la fachada está artísticamente esculpida, y sus sesenta balcones enrejados parecen de madera de sándalo más que de piedra. En su interior se conservan algunos murales antiguos.

 

NATHMALJl KI HAVELI: Más hermosa aún es Nathmalji ki Haveli, construida por un primer ministro de Jaisalmer en 1885. Su fachada es un caos decorativo: flores, aves, elefantes, soldados, así como una bicicleta y una máquina de vapor. Fue tallada supuestamente por dos hermanos, Hathu y Lallu, cada uno de los cuales completó un lado de la haveli. El conjunto es completamente armónico, pero los lados derecho e izquierdo difieren en los detalles. Curiosamente, el edificio se construyó con cantos rodados -y no con sillares-, cuya cara sin labrar puede verse en el interior de sus fascinantes habitaciones.

 

SALIM SING. KI HAVELI: La tercera gran haveli es la que construyó el cruel e intrigante primer ministro, Salim Singh, en 1815. Se distingue por su curiosa forma, estrecha en la base y con el piso superior en voladizo. Esta haveli tiene un hermoso tejado con arcos coronado por cúpulas azules. Son de destacar las elegantes ménsulas con forma de pavo real. Se cuenta que el maquiavélico Salim Singh llegó a ser más poderoso que los propios maharawals, y en cierta ocasión planeó la construcción de un pasadizo que comunicara esta haveli con el palacio de aquellos, pero los príncipes consiguieron finalmente abortar la idea.

 

BAZARES: Paseando por las callejuelas y bazares de Jaisalmer retrocedemos a la época en que en los productos de India y China se intercambiaban por los de Persia, Arabia, África y Europa, cuando «la zaraza, los frutos secos, el opio, la seda, las armas y la sal» se trocaban por «colmillos de elefante, dátiles, sándalo, especias y café». Un buen sitio para comenzar es MANAK CHOWK («patio del rubí»), el mercado principal, con su antiguo abrevadero, donde siguen bebiendo los animales de la ciudad. Al otro lado de la calle hay puestos que venden desde dulces tradicionales (las bolitas amarillas brillantes de ghotua son una especialidad de Jaisalmer), hasta herramientas, mantas, vasijas y provisiones para el desierto. Al recorrer las callejuelas serpenteantes nos encontramos camellos, gitanos del desierto, ganado y niños jugando con primitivos juguetes de madera hechos a mano. Jaisalmer es también un buen lugar para comprar objetos rústicos de plata: Hay docenas de tipos diferentes de joyas diseñadas para distintas partes del cuerpo femenino: frente, nariz, orejas, dedos de las manos y de los pies, cintura, tobillos e incluso un adorno, llamado chupara, para los dientes. Otros artículos de interés son los bordados, espejos, telas teñidas de colores brillantes, zapatillas (mojri) de piel de camello, chales, esteras y objetos de madera tallada.

 

EL EMPORIO DEL ESTE: Los bazares de Jaisalmer evocan los tiempos de las caravanas de camellos medievales, cuando la ciudad era un emporio comercial en el que se vendían alfombras de Herat, cimitarras de Damasco, sementales de Arabia y vinos de Shiraz.

 

BHATTIANI SATI RANI: Al sur del fuerte de Jaisalmer se halla un templo del siglo XIX consagrado a una princesa Bhatti que realizó el sacrificio del sati. Cuenta la leyenda que su marido y el hermano menor de éste habían marchado a combatir en una batalla. Al terminar la lucha llegó un mensajero que traía el turbante de su marido, lo que significaba que éste había muerto. La princesa ejecutó de inmediato todos los ritos necesarios y se disponía a realizar el sacrificio del sati cuando llegó el cadáver, descubriéndose que en realidad quien había muerto en la batalla no era su marido, sino su cuñado. La princesa decidió seguir adelante con la inmolación aduciendo que se convertiría en una mahasati -la que realiza el sacrifico del sati por su hijo en lugar de por su marido-, puesto que el joven príncipe era como un hijo para ella. Los guardianes de este templo hindú son, curiosamente, musulmanes Manganiyar, los cuales cantan románticas baladas en alabanza de la princesa muerta y encienden la lámpara situada ante su lápida.

 

BARA BAGH: A seis kilómetros de distancia, en el desierto, se encuentra Bara Bagh (“el gran jardín”), con sus conjuntos de hermosos cenotafios de mármol con cúpulas, pertenecientes a los maharawals de Jaisalmer y ubicados en una pendiente junto a las aguas del Jait Bund. Es notable el artesonado de las salas. Más próximo a la ciudad se encuentra otro conjunto de hermosos cenotafios de mármol, casi tan impresionante como el anterior, perteneciente a los brahmanes de Jaisalmer y que recibe el nombre de Vyas Chhatri.

 

TEMPLO DE BHERU: Bheru, una de las representaciones populares de Shiva, vivió supuestamente en Jaisalmer. Su templo principal se encuentra en Bara Bagh, pero las imágenes que lo representan con su legendario perro son veneradas en todo Rajastán, especialmente por parte de las mujeres sin hijos, quienes le ofrecen sus kanchli, (corsés) con la esperanza devolverse fértiles.

 

AMARSAGAR: A seis kilómetros de Jaisalmer en dirección oeste se encuentra un pequeño lago con un palacete de recreo del siglo XVII, construido por el Rawal Amar Singh, en cuyo patio había antiguamente unos extensos jardines. Junto al palacio hay una serie de pabellones y anchos ghats que descienden hasta las aguas del lago.

 

LODARVA: Lodarva, la antigua capital Bhatti, está situada a ocho kilómetros de Amarsagar. Todavía se pueden ver las ruinas de la ciudad en el desierto, pero el único monumento intacto es el templo jainí de Parshvanatha. Reconstruido en el siglo XVII, su elegante puerta torana (derecha) es tal vez el mejor ejemplo de su categoría en el Rajastán. En el interior del templo hay un Kalpavrishka -una representación del Arbol Celestial-, con sus hojas de cobre repujadas, que supuestamente tiene el poder de conceder todas las gracias que le piden los fieles. Se dice que este templo está unido por un pasadizo secreto al templo de Sambhavnath, situado a 14 kilómetros de distancia, en el fuerte de Jaisalmer. Cerca de allí está la cuenca seca del río Kak. La leyenda relaciona la ausencia de agua con los desgraciados amantes -el príncipe Mahendru de Amarkot y la hermosa princesa Mumal -que vivían en las orillas del río. Separados por un trágico malentendido, cuando volvieron a unirse ya era demasiado tarde; debilitados por sus respectivas tribulaciones, murieron abrazados. Se cuenta que aquel día el río Kak se secó de tristeza.

 

AKAL y KANDIALA: El parque fósil de Akal se encuentra situado a 16 km de Jaisalmer en dirección sureste. Los fósiles petrificados de un bosque de grandes árboles que crecieron aquí hace 180 millones de años están diseminados por el terreno rocoso y rojizo. En Kandiala, no lejos de allí, hay fósiles de un tipo diferente: rocas fosilizadas de una época probablemente anterior, cuando este desierto estaba cubierto por el océano.

 

Después de comer nos iremos a 42 kilometros de Jaisalmer, a las Dunas de Arena Sam (Sam Sand Dunes), que es el punto mas cercano en el que podemos ser testigos de la soledad del desierto de arena. Podremos ver los patrones y motivos creados por el movimiento de las arenas originados por el aire. Además, en Sam Sand Dunes también gozaremos de una experiencia inolvidable, ¡un paseo en camello durante la puesta de sol! ¿Qué os parece? ¿Y después? Al hotel. SE ESTÁ TRABAJANDO EN LA POSIBILIDAD DE DORMIR EN TIENDAS EN EL DESIERTO EN VEZ DE EN JAISALMER.

 

DUNAS DE SAM: Las dunas de Sam, situadas a 42 kilómetros de Jaisalmer en dirección oeste, son de una belleza impresionante. La fina arena forma enormes colinas con la superficie ondulada por el viento. El mejor momento para contemplar las dunas es al atardecer. Estas activas dunas son tan traicioneras como pintorescas. En verano, empujadas por los vientos del desierto, desaparecen mágicamente y vuelven a aparecer varios metros más allá en cuestión de minutos. Una manera especialmente interesante de llegar a Sam es en camello. Regularmente se organizan excursiones en camello que abarcan Sam y diversas aldeas, templos y ruinas del desierto, y que duran de tres a siete días. Pasar la noche bajo las estrellas en el desierto es una experiencia inolvidable.

 

JUGLARES DEL DESIERTO: Los manganiyar son juglares nómadas del desierto. Históricamente estuvieron muy vinculados a los rajputas de Jaisalmer. Los manganiyar tenían la misión de entretener al rajputa antes de la batalla, así como de permanecer a su lado cuando muriese, velando

su cuerpo hasta que concluyesen las ceremonias fúnebres. Actualmente cantan sencillas canciones populares en nacimientos, bodas y funerales.

 

GITANOS DEL DESIERTO: Los kalbeliya, gitanos de los desiertos próximos a Jaisalmer son famosos por su música, sus bailes y sus habilidades como encantadores de serpientes. Se cree que una rama de los kalbeliya emigró paulatinamente hacia el oeste a lo largo de los siglos y se mezcló con los gitanos de Europa. Son expertos en la elaboración de remedios a base de plantas, y de veneno y piel de serpiente.

 

SILLAS DE MONTAR: Para hacer más llevaderos los viajes en camello las sillas típicas de Jaisalmer tienen varias capas. La primera es de lana y está cubierta por cuatro capas de algodón y otra de paño, que suele ir elegantemente bordada. Sobre ésta se coloca un asiento de madera embellecido con relieves de cobre o latón y provisto de un cojín de cuero. Una buena silla puede costar hasta una sexta parte del precio del camello.

PARQUE NACIONAL DEL DESIERTO: Ubicado a 43 kilómetros de Jaisalmer en dirección oeste, contiene una fauna y una flora considerables, tratándose de una región desértica. En realidad, una gran parte de este parque de 3.315 km2 está formado por monte bajo, con sus árboles y flores característicos, y no por dunas movedizas. En sus áridos pastos viven el chinkara, el antílope indio, el nilgai, el lobo y el gato del desierto. Hay también una gran abundancia de aves, entre las que se encuentran el águila, el cernícalo, el halcón, la ortega, el corredor y, por supuesto, la extraña y poco abundante ave conocida como gran avutarda india.

 

KHURI: Esta fascinante aldea del desierto, próxima a las dunas, está situada a 48 km de Jaisalmer en dirección oeste. Sus cabañas, típicas de las regiones desérticas de Rajastán, son magníficos ejemplos de la arquitectura popular, tanto por su funcionalidad (están diseñadas para resistir temperaturas de 50 °C y vientos de 135 Km. por hora) como por el resultado estético. Están hechas con arcilla mezclada con estiércol, y cada cabaña es, en realidad, un complejo formado por diversos espacios funcionales que rodean un patio central; todo el conjunto -paredes, suelos y habitaciones- parece modelado en una sola pieza de arcilla. Llaman la atención el arte popular, los sistemas de almacenamiento de cartón piedra y los decorados mandana.

 

BARMER: Saliéndose de los caminos habituales se llega a la pequeña ciudad de Barmer, situada a 153 km al sur de Jaisalmer. Algunas de las cabañas más pintorescas del Rajastán se encuentran en estos páramos remotos; sus mandana son tan elaboradas que en ocasiones parecen alfombras persas extendidas sobre el suelo y las paredes. A falta de agricultura, los habitantes de esta región han desarrollado una rara habilidad para la artesanía. Barmer es famosa por sus tallas en madera, sus ajrakh -telas estampadas a mano con dibujos de color dorado, rojo y añil y sus bordados.

 

CHOZAS TÍPICAS DE JAISALMER: Las cabañas de Jaisalmer y Barmer son famosas por las elaboradas mandana o adornos que embellecen el suelo y las paredes. Se supone que traen buena suerte y popularmente se dice: «Aunque tu hijo se quede soltero, en el suelo de tu patio no ha de faltar nunca la decoración». Los dibujos del suelo, hechos por las mujeres con pasta de cal blanca o tierra roja, suelen ser geométricos, mientras que los de las paredes representan, por lo general, figuras en movimiento.

   

TRADICIONES: Cada uno de los numerosos motivos tradicionales tiene su propio nombre y significación, y están asociados con diversas fiestas y rituales. El feenia (dulce) está relacionado con

la fiesta de Makar Sankranti; el paglia (pisada) con el nacimiento de un hijo, y así sucesivamente.

 

CÁNTAROS DE ARCILLA: Los cántaros de Rajastán son muy ingeniosos. El agua rezuma constantemente por los poros de la arcilla y se evapora, enfriando automáticamente la del interior. Cada región de Rajastán tiene su propio tipo de cántaro; los de las regiones desérticas son de boca más angosta para reducir la pérdida de agua por evaporación.

 

NARCÓTICOS: El opio se guardaba en cajas de madera y de plata hermosamente decoradas. Históricamente, el opio forma parte del modo de vida de los habitantes del desierto. Los guerreros tomaban una dosis doble antes de entrar en combate. El opio se machacaba en un cuenco embellecido, de manera significativa, con el capirote de una cobra. Rechazar una invitación a fumar opio estaba considerado como un insulto. Una versión más suave era el bhang, que es marihuana y solía machacarse con pétalos de rosa, anís y pimienta negra, y se mezclaba con el suero de la leche, los dulces o las frituras.

 

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