Braj: Mathura y Vrindavan.

 

La tierra sagrada de BRAJ se puede situar con precisión en un mapa: su centro es la ciudad de Mathura, y se encuentra en el ángulo suroeste del valle del Ganges, con una extensión de 75 Km. de norte a sur y de 50 Km. de este a oeste; su límite septen­trional está situado a unos 80 Km. al sur de Delhi. Sin embargo, su trascendencia prin­cipal es metafísica, ya que es la tierra mitológica en la cual Krishna, el dios hindú,

pasó su idílica infancia.

 

Los textos primitivos sólo hacen mención de la propia Mathura (el lugar donde na­ció Krishna) , del tramo boscoso de Vrindavan, de la colina de Govardhan, y del río Yamuna. Sin embargo, en el siglo XVI, los santos bhakti (devotos de Krishna) como Chaitanya y Vallabha «redescubrieron» las características y los límites geográficos de la zona sagrada y la identificaron con Braj, el lugar legendario donde Krishna jugó de niño. Para entonces, Vrindavan ya había sido diezmada debido a la deforestación, pero ellos confirieron una realidad más espacial a los mitos, trazando los lugares don­de ocurrieron las aventuras juveniles de Krishna, localizando doce «bosques» más pe­queños, diversas arboledas y varios lagos y estanques donde pudo haber jugado. El hecho de que Braj se encontrara entre Delhi y Agra, y por ende fuera la más afectada por las conquistas musulmanas, proporcionó una explicación histórica para la «pérdi­da» anterior de estos sitios sagrados.

Braj pasó a ser, y lo sigue siendo, uno de los centros de peregrinación más impor­tantes para los devotos de Krishna, que recorren a pie los doce bosques, ahora redu­cidos a arboledas situadas en los suburbios de aldeas y ciudades. Esta gran peregri­nación circular, conocida como el Ban Yatra (peregrinaje del bosque) , o el Chaurosi Kos Parikrama (que se refiere a la distancia circunvalatoria de 84 kos, equivalente a 224 km) pueden llevar varias semanas. Los visitantes menos entusiastas o devotos pueden explorar los emplazamientos más importantes en autobús.

 

 

MATHURA: LA CIUDAD DE KRISHNA

 

La ciudad de Mathura está situada en la orilla derecha del Yamuna, en el estado de Uttar Pradesh, 145 Km al sureste de Delhi y 58 Km al noroeste de Agra. Mathura queda en el centro del Braj-bhumi, tierra de Braj, una región especialmente venerada por los hinduistas, que consideran que aquí nació y vivió Krishna, la encarnación más venerada del dios Vishnu. Mathura es la tierra natal del amado avatara y, en consecuencia, una de las ciudades sagradas de la India Todos los años vienen miles de peregrinos a recorrer el Krishna-mandalo circuito de Krishna por la ciudad y sus alrededores.

 

Historia: La historia de Mathura se remonta a mucho tiempo atrás, aunque está documentada a partir del siglo VI AC., cuando ya era una gran metrópoli, capital del reino de Shura sena. Su época de esplendor fue el siglo II, como una de las capitales del extenso imperio Kushana. Los Kushana eran un linaje procedente de los desiertos del noroeste de China, de donde habían sido expulsados por los hunos. En los primeros siglos de nuestra era se extendieron por gran parte del territorio del norte de la India y forjaron un imperio que llegaba desde Persia hasta China. En esa época floreció el comercio con el imperio romano y la región se convirtió en crisol de culturas y religiones diversas, como puede observarse a partir de los hallazgos numismáticos. Las monedas kushana llevan imágenes de Suda y dioses indios, persas, sumerios y griegos Mathura se hallaba en el centro de importantes rutas comerciales entre Occidente y China, por lo que experimentó un gran desarrollo económico y cultural Las producciones de la escuela de Mathura llegaron hasta el Mediterráneo, como la estatuilla femenina de Pompeya conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Debilitados por las guerras contra el imperio sasánida, los Kushana capitularon ante los Gupta. En el siglo VI, Mathura cayó en poder de los hunos, que habían ocupado buena parte del norte de la India. A principios del siglo XI, fue una de las primeras ciudades indias en sufrir el saqueo del conquistador afgano Mahmud de Ghazna (1017), posteriormente, perteneció a los Lodi, y luego a los mogoles. Aurangzeb, el último gran emperador mogol, manifestó su celo islámico destruyendo casi todos s templos hinduistas de la ciudad sagrada. El culto de Krishna resurgió bajo el raj británico, y actualmente Mathura es una de las metas más importantes de las peregrinaciones vishnuitas, aparte de haber experimentado un notable desarrollo industrial en su parte sur.

 

Visita: Mathura puede visitarse en un solo día. Los lugares de interés se concentran en el norte de la ciudad, a resguardo del Yamuna.

1.               Se sale del ghat principal, el Vishram Ghat, que se adentra en la parte vieja, dominada por la Jami Masjid, la gran mezquita de Aurangzeb.

2.                Después se visita el templo hinduista donde, según la leyenda, nació Krishna, el Shri Krishna Janmasthan, contiguo a la Katra Masjid (siglo XVII).

3.               Luego se va al Museo Arqueológico, que contiene la colección de arte kushana más importante de la India.

4.               Posteriormente nos dirigiremos a Vrindavan, también a orillas del Yamuna.

Los ‘ghat’. En la orilla derecha del Yamuna hay un total de 25 ghat, situados, según los devotos, en el antiguo emplazamiento de los ashram de los grandes rishi, los sabios a quienes se revelaron las sagradas escrituras hinduistas. Se tiene una buena visión de conjunto atravesando el río por el puente de Hathras Road, al sur del casco histórico para seguir después a orilla este.  También puede alquilarse una barca en Vishram Ghat, el ghat principal de la ciudad. El Vishram Ghat* presenta una entrada moderna con cuatro columnas de vivos colores sobre las escalinatas que dan al río. Está justo en el medio de los ghat de la orilla oeste: quedan 2 al norte y 11 al sur. Según la leyenda, aquí reposó Krishna después de acabar con el tirano Kansa. Es uno de los lugares más sagrados de la ciudad, punto de partida de los lugares sagrados de Krishna en la región de Braj. El ghat está ro­deado de importantes santuarios vish­nuitas de reciente construcción y valor artístico inversamente proporcional a su valor religioso. Los principales son los templos de Mukut, Radha-Dha­modar, Murli Manohar y Narashima. Esta zona ha sufrido numerosas des­trucciones y reconstrucciones a lo largo de los siglos. El intolerante Aurangzeb destruyó en el siglo XVII los santuarios Keshav Kashmiri y Vallabhacharya en época de Sikandar Lodi. En el Vish­ram Ghat se celebra todas las tardes la ceremonia del arati, y las aguas del río se iluminan con miles de lampari­llas de aceite, abandonadas ala corriente al son de címbalos y cánti­cos sagrados.

Un poco más al sur del Vishram Ghat, a orillas del río, se levanta la Sati Burj (Torre de la Sati). Se trata de una torre de arenisca roja, de planta cua­drada, con una altura de unos 17 m, construida en 1574. La hizo levantar Bhagvan Das en memoria de su ma­dre, obligada al suicidio ritual a la muer­te de su marido, Raja Bihari Mal de Amber. Ni siquiera este monumento se libró de la furia iconoclasta de Au­rangzeb; la parte superior se ha re­construido en época reciente.

Al norte del Vishram Ghat se encuen­tran las ruinas del Kans Qila, cons­truido por Raj Man Singh de Jaipur. El fuerte lo amplió Akbar, aunque no se conservan más que los cimientos. Tam­bién se ha perdido el observatorio astronómico, semejante al Jantar Man­tar de Jaipur, que Jai Singh II hizo eri­gir junto al antiguo fuerte.

 

En las inmediaciones del Vishram Ghat, adentrándose en el laberinto de calles al oeste del muelle, se levanta el templo más frecuentado de Mat­hura, el Dvarkadhish Mandir. El san­tuario está dedicado a Krishna y lo mandó construir en 1815 el rico y pia­doso devoto Seth Gokuldas Parikh, tesorero del reino de Gwalior. Es de gusto popular y se entra por una empi­nada escalinata que arranca de la calle. El interior está pintado de vivos colores y se aprecia mejor a la luz de la tarde.

 

Las mezquitas: Siguiendo en dirección norte se llega a la Jami Mas­jid*, la gran mezquita que domina la zona del bazar y el mercado de la fruta. La hizo construir Abd an-Nabi, gober­nador de Aurangzeb, en 1661. Se le­vanta sobre un amplio basamento de unos 5 m de altura sobre el nivel de la calle. Está rodeada por cuatro almi­nares (44 m) y pabellones y, en su ori­gen, estaba recubierta de azulejos de colores. Unos quinientos metros al oeste se encuentra la Katra Masjid, otra mezquita de tiempos de Aurangzeb, también sobre un alto basamento construida para celebrar la suprema­cía del Islam sobre el hinduismo. El lugar simboliza la atormentada histo­ria religiosa de la India. El emperador mogol ordenó destruir el templo hin­duista de Keshava Deva, cuyas ruinas pueden verse en la parte de atrás de la mezquita. El templo hinduista se le­vantaba a su vez sobre las ruinas de un monasterio budista de época kus­hana, en funcionamiento hasta época gupta: aquí se ha encontrado una esta­tua de Buda con el nombre del monas­terio, Yasha Vihara, y la fecha, año 550.

 

Sobre las ruinas del antiguo templo se ha erigido otro conmemorativo del presunto lugar de nacimiento de Krishna, el Shri Krishna Janmasthan (visita de 5 a 11 y de 6 a 21). En el interior hay un oscuro santuario que representa la celda donde, según la leyenda, vio la luz el avatara de Vishnu. En toda la zona se han adop­tado extraordinarias medidas de segu­ridad, con controles y alambradas entre la mezquita y el santuario hinduista, donde se registra minuciosamente a los visitantes. La situación de estos lugares recuerda a la de Ayodhya, ciu­dad de UP donde en 1992 fanáticos hinduistas destruyeron la mezquita construida por Babur en el siglo XVI en el presunto lugar de nacimiento de Rama, desencadenando violentos en­frentamientos entre hinduistas y musul­manes por toda la India.

 

Cerca de aquí, en dirección suroes­te, hacia el ferrocarril, se encuentra la Potra Kund (Cisterna de los Pañales), una cisterna de arenisca con escali­natas donde, según la leyenda, se lavaban los pañales del pequeño Krish­na. De los 159 kund que, según la tra­dición, existían en Mathura sólo se con­servan cuatro; otro estanque interesante es el Shiv Tal, dedicado al dios Shiva, al suroeste del Museo Arqueológico, cerca del ferrocarril.

 

Museo Arqueológico** o Government Museum (abierto de 1 de julio a 30 de abril, de 10.30 h a 16.30 h; del 1 de mayo al 30 de junio de 7.30 h a 12.30 h; lunes, segundos domingos de mes y festivos, cerrado). Lo fundó en 1874 F. S. Growse y es una de las principales instituciones para el estudio y conservación del arte de la escuela de Mathura. Está insta­lado en un edificio octogonal de are­nisca roja de Dampier Park, al sur de la ciudad vieja. Contiene varias colec­ciones, aunque la más destacada es la de estatuaria de escuela de Mat­hura (períodos Kushana, siglos I-III, y Gupta, siglos IV-VI). En la estatuaria kushana se distinguen dos escuelas principales: la de Gandhara, al noro­este del imperio, con intensa influen­cia griega, y la de Mathura, que em­plea arenisca roja jaspeada. El arte de la escuela de Mathura es una evolu­ción del arte shunga (siglo I a.C.) y se distingue por su gran fuerza expre­siva, especialmente en las exuberantes figuras femeninas representadas en medios naturales. Sirvan de ejemplo las yakshi de Bhutesar o las repre­sentaciones de madres con niño con­servadas en las salas del museo. Tam­bién son importantes las estatuas de los grandes reyes kushana Kanishka y Kadphises, acéfalas ambas, que los muestran ataviados al modo escita centroasiático, con botas altas y, en el caso de Kanishka, ropajes amplios, prueba de la pervivencia de las tra­diciones nómadas. Otras esculturas célebres son las representaciones de Buda en posición erecta, con gran detalle en los ropajes que hacen transparentes los cuerpos. También hay piezas de estilo Gandhara y Gup­ta, que desarrolla los rasgos del arte kushana.

 

Destaca también la Church of the Sacred Heart, Iglesia católica construida en 1860 en el acantonamiento militar. Combina elementos occidentales con detalles tomados de templos locales.

 

VRINDAVAN. Localizada a 6 Km. al norte de Mathura. A orillas del río Yamuna, Vrindavan (Bosque de Fragante Albahaca) es un importante centro de peregrina­ción para los hinduistas que creen que Krishna vivió aquí como un humilde vaquero y galanteó a la bella lechera Radha -Romance recogido en danzas, arte y literatura-. Los numerosos templos, ash­rams y ghats de Vrindavan fue­ron construidos principalmente por reyes hindúes y mercaderes ricos. Muchas viudas hinduistas, vestidas de blanco y con la cabeza afeitada, viven en los ashrams, donde dedican sus vidas a la veneración de Krishna. En los límites de la ciudad se encuentra el histórico Templo Govindeoji, cuya imagen se encuentra en el Templo hecho al efecto dentro del City Palace de Jaipur. El templo fue erigido en 1590 por el rajá Man Sing I de Amber.

 

Enfrente queda el Sri Ranga­nathji Temple, muy interesante de ver pues tiene un Gopura en estilo del sur de la India. Fue edificado en el siglo XIX, con un pilar de rituales cha­pado en oro y un fascinante museo de tesoros de templos. Entre las estrechas callejuelas de la ciudad antigua se encuen­tran las huertas frutales sagra­das amuralladas de Seva Kunj, asociadas con la tradicional danza raslila, que narra la vida de Krishna. Otros templos rele­vantes son el Madan Mohan Temple, construido en 1580 con arenisca roja sobre una colina junto al río; el popular Banke Bihari Temple, cerca del bazar principal, y el Jugal Kishore Temple, del siglo XVI. El ISKCON Temple, en las afueras de la ciudad, es de construcción más reciente y es la sede central del Hare Krishna.